Cada eje y acoplamiento que fabricamos está diseñado para soportar las condiciones más exigentes de la minería pesada. Estos son los resultados concretos que obtienen nuestros clientes al integrar nuestras soluciones.
Límite de fatiga elástica superior a 900 MPa
Mediante tratamientos térmicos de cementación y revenido controlados en hornos de atmósfera, logramos que los ejes de transmisión soporten ciclos de carga continua sin deformación plástica. En pruebas de laboratorio con probetas normalizadas, nuestros componentes alcanzan una vida útil de 10⁷ ciclos antes de iniciar una grieta por fatiga.
Estabilidad dimensional bajo carga máxima
La combinación de forja en matriz cerrada y un enfriamiento controlado durante el revenido reduce las tensiones residuales internas. Esto garantiza que acoplamientos de 1.8 metros de diámetro mantengan su concentricidad dentro de ±0.05 mm incluso cuando transmiten 8,000 kW en molinos SAG.
Reducción del 30% en paradas no programadas
Al sustituir componentes genéricos por nuestros ejes forjados con geometría optimizada mediante análisis de elementos finitos, los equipos de carguío y transporte en minería a cielo abierto registran menos fallos por rotura de eje. Un cliente en Antofagasta documentó 18 meses sin intervención mecánica en su cargador frontal.
Compensación de desalineación sin pérdida de par
Nuestros acoplamientos mecánicos incorporan elementos elásticos de poliuretano de alta resiliencia que absorben desalineaciones angulares de hasta 2° y axiales de ±4 mm. Esto protege los reductores y motores de impactos torsionales, alargando la vida del conjunto motriz en un 40% según datos de campo.
Traza de calidad certificada para cada pieza
Cada eje o acoplamiento sale de fábrica con un informe de ensayos no destructivos (ultrasonido, partículas magnéticas) y un certificado de dureza Rockwell C. Esto permite a los ingenieros de mantenimiento planificar reemplazos basados en datos reales de desgaste, no en estimaciones.
Adaptación a condiciones de carga severa sin rediseño
Nuestro proceso de forja permite modificar la sección transversal del eje sin cambiar el utillaje base, ajustando la capacidad torsional entre 25,000 Nm y 55,000 Nm. Esto es clave cuando las condiciones operativas cambian —por ejemplo, al aumentar la capacidad de la cinta transportadora— sin tener que rediseñar todo el sistema de transmisión.